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09.12.2010
Quiero ser una Fragata Museo de la Armada
Autor: Javier Yuste
No soy un verdadero asiduo a los museos, pero nunca pierdo la oportunidad de visitar varias ocasiones a lo largo del año uno tan íntimo y precioso como es el de la ciudad de Pontevedra, especialmente el del edificio García-Flórez, con la reconstrucción, con los muebles auténticos y diversos objetos de su propiedad, del despacho del brigadier D. Casto Méndez Núñez, -que falleció en su casa blasonada a pocos pasos al Oeste del citado lugar- y, justo bajo el mismo estudio, la de la camareta de oficiales de la fragata Numancia en distinguida referencia a la batalla de El Callao.
Lo que me gusta de los museos no son los cuadros ni las esculturas, sino los objetos personales de hombres y mujeres que dejaron impresas sus huellas en los mismos. Da igual si estamos hablando del despacho de Méndez Núñez o de una pequeña pieza de la consola de mandos de la SOYUZ que pude ver en una exposición sobre el espacio hace ya demasiados meses. Simplemente desprenden una especie de electricidad. Son auténticas máquinas del tiempo que emiten susurros que poca gente se preocupa en prestarles oídos. Esos hilos de voz del Pasado son lo que hacen rectificar mi derrotero por la ciudad hacia el museo. Sin embargo, en España carecemos de algo muy importante y es a lo que va este artículo.
A pesar de la riqueza de nuestra propia Historia parece que ésta da vergüenza o, aun siendo más lamentable, es víctima de la desidia que viene provocada por una ignorancia autoimpuesta. Lo mismo pasa con el mar. Cientos y cientos de kilómetros de costa para ocultar siempre nuestra mirada del horizonte azul dirigiéndola hacia el interior. No es comprensible. No hay la más mínima razón para esto, sobre todo cuando hubo un tiempo en el que gobernamos los océanos (y, aunque muchos no lo crean, tenemos aún mucho que decir en esas inmensidades).
¿Por qué aún en España no tenemos un museo flotante dedicado a nuestra cultura marítima y de guerra? Nos lo preguntamos muchos y también uno de los ex miembros de la dotación de la fragata Asturias F-74 lanzamisiles clase Baleares, un magnífico buque dado de baja en 2009 de la Lista Oficial de Buques de la Armada (LOBA) esperando un incierto futuro. Hace mucho tiempo que pasó las tres fechas iniciales de su vida entre nosotros (la puesta de quilla, la botadura y la entrega) y hay quien lucha para que su fin no sea el de ser diana en un ejercicio y acabar en las profundidades del mar (como sus gemelas Cataluña y Andalucía) o, peor aún, el indigno desguace. Por esta razón nació ya hace unos meses en Facebook la plataforma “Quiero ser una fragata museo de la Armada” para no solo impedir ese fin no deseado para este barco sino para que, de una vez por todas, tanto políticos como ciudadanos de a pie reconozcan la valía de nuestras fuerzas y no tengamos miedo a que sea algo natural en nuestras vidas. Marcelino es el hombre que ha puesto la primera piedra de este proyecto y me veo obligado a tomar sus propias palabras para ilustrar mejor el espíritu de este artículo:
Lo que me llevó a comenzar con nuestra iniciativa fue, en primer lugar, el cariño que profeso a este buque y mira que hubo días para olvidar, ya que era uno que en esa época se consideraba, dentro de la Armada, “duro” en lo relativo a la vida a bordo. Fue mi primer destino embarcado y eso marca, para bien o para mal, la vida de uno. […] otro motivo es que en las navegaciones que realizas, llegas a países que guardan como oro en paño algunos de sus viejos buques, y cuando vuelves a España ¿qué te encuentras? Pues nada. Y eso a pesar de haber contado con el Galatea, el Dédalo… Si conseguimos convertir en museo a la Asturias, la gente que lo visite verá cosas que en un buque en activo no podría ver por motivos principalmente de seguridad. Estando embarcado hemos recibido visitas a bordo en puertos que no eran nuestra base y solo mostrábamos lugares del exterior del buque; en el interior no está permitido entrar por la seguridad del buque, su dotación y también por la de los visitantes.”

Yo también quiero visitar la Asturias en su amarradero, Ferrol, y sentir lo mismo con aquellos objetos en los que la gente -en este caso cientos de marineros, suboficiales y oficiales-, ha dejado su impronta a lo largo de la trayectoria de la fragata. Se trata de sentir la Historia y no hace falta que ésta se haya quedado atrás en el tiempo hace siglos.
Por encima de cualquier suspicacia que pueda crear la condición militar del buque, nadie puede despreciar una iniciativa tan loable como ésta: la preservación de un barco y la de los hombres y mujeres que sirvieron en él. Es una primera piedra para que en el futuro no perdamos otros como ya dijo Marcelino. Llegará el día en el que el Príncipe de Asturias tenga que ser dado de baja… Incluso al Juan Sebastián Elcano (Dios no lo quiera). ¿La desidia permitirá su abandono?
Por suerte ya se ha fundado hasta la Asociación Pro-museo Fragata Asturias y no es la única iniciativa de este tipo con apoyo popular en la actualidad: exactamente con una gemela, la fragata Extremadura, por parte de la AVA (Asociación de Veteranos de la Armada) y continuada por la FFE (Fundación Fragata Extremadura) que pretende ubicarla en el puerto de Santander.
Les dejo a continuación el enlace del proyecto en Facebook. No duden en unirse y arrimar el hombro para que el Olvido y la Desidia no venzan:
http://es-es.facebook.com/group.php?gid=152129718179&ref=ts→
http://museofragataasturias.es/→
http://f74fragataasturias.blogspot.com/→
Es un proyecto que merece el apoyo de todos los que amamos el mar.
4 comentarios de Quiero ser una Fragata Museo de la Armada
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Gracias a ti Javier, es un placer colaborar contigo.
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Gracias a vosotros por querer contar conmigo.
Por cierto, se me había pasado hasta a mí. Me acaban de comentar que está escrito en el título “fregata” en vez de “fragata”. Seguramente error mío.
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10.12.2010 at 18:14
Mis amigos de la Asturias están muy contentos de que hayáis publicado el artículo y os dan las gracias por el apoyo.
Un saludo!